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jueves, 29 de octubre de 2009

Corrección del defecto en el cierre umbilical

Las hernias más comunes en cachorros son los defectos en el cierre umbilical.
Por
Amaya de Torre

Para corregir las hernias umbilicales mediante cirugía es conveniente esperar hasta los seis meses de vida del animal, porque en ocasiones el anillo herniario cierra de forma espontánea antes de esa edad lo cual hace innecesaria la intervención.


Los defectos en el cierre umbilical son, como hemos indicado anteriormente, las hernias más comunes en los cachorros. Suelen ser reducibles y su contenido se compone de grasa abdominal en la mayoría de los casos. Esperaremos hasta que el cachorro tenga más de 6 meses de edad antes de realizar la cirugía porque puede ocurrir que el anillo herniario cierre de forma espontánea en los primeros meses de vida.
En el caso que se describe aquí, el paciente tiene siete meses de edad. Su propietario comenta que la hernia ha crecido un poco en las últimas semanas y últimamente la zona está más dura y el cachorro se queja cuando le tocan.
Se recomienda la resolución quirúrgica de la hernia.

Tratamiento quirúrgico
Para ver las fotografías de la intervención, entre abajo en etiquetas a galeria de fotos hernia umbilical.
Se coloca al animal en decúbito supino, y se prepara la zona abdominal asépticamente (figura 1).
Se incide la piel alrededor del defecto formando un óvalo y se diseca el tejido subcutáneo en busca de los bordes del anillo herniario (figura 2).
Una vez localizado el anillo, se eliminan las adherencias que se hayan podido crear entre éste y el contenido herniario.
En este caso existían bastantes adherencias, que se fueron disecando con cuidado bordeando el anillo herniario hasta que quedó totalmente liberado (figuras 3 y 4).
En la disección del anillo herniario se debe tener mucha precaución para no lesionar el tejido que puede estar adherido a él.
Dado que el epiplón que se encontraba en el saco herniario estaba isquémico se decidió extirparlo.
Para llevar a cabo esta maniobra hay que realizar varias ligaduras con el fin de evitar el sangrado intraabdominal de los vasos que acompañan al omento.
Si la hernia hubiera sido reducible, introduciríamos el contenido en el interior del abdomen y no haría falta la colocación de las ligaduras. Pero en este caso, se trataba de una hernia incarcerada y hubo que eliminar la porción de omento herniado (figura 5).
Tras el corte, se introduce con cuidado el resto de omento en el interior del abdomen (figura 6).
Como se han eliminado las adherencias alrededor del anillo herniario, esto nos ha servido para reavivar los bordes del mismo y mejorar la cicatrización posterior. Se realiza el cierre del defecto con puntos sueltos en U con material absorbible. Optamos por estos puntos porque puede haber cierta tensión en la incisión (figuras 7 y 8).
La piel se cierra siguiendo la técnica elegida por el cirujano, recomendado en estos casos el empleo de una sutura interrumpida de material sintético monofilamento.

El abdomen craneal
Este artículo ha sido extraido del libro "El abdomen craneal", de la editorial Servet.
El libro es el tercer volumen de la obra "Cirugía en la clínica de pequeños animales", que describe las principales intervenciones quirúrgicas que se realizan en el abdomen craneal del perro, el gato y el hurón. Esta obra, de gran acogida entre los profesionales, destaca por la gran calidad de sus imágenes y la descripción, paso a paso, de cada técnica quirúrgica con casos clínicos reales.
Si desea ver el índice de contenidos y una muestra del libro, haga clic aquí
.

martes, 27 de octubre de 2009

Investigadores del Severo Ochoa lanzarán una vacuna contra la leishmaniasis en dos años

El trabajo hecho puede servir de base para elaborar vacunas contra otros parásitos
Por
DiCYT


Esta enfermedad tiene una gran prevalencia en América Latina, por eso la investigación que desarrolla el grupo de este centro de la Universidad Autómona de Madrid y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) puede tener una gran repercusión. Si los buenos resultados del laboratorio se confirman con un ensayo de campo que ya se está realizando en perros, se habría dado un gran paso.


Carlos Alonso Bedate (Foto: DiCYT)

La leishmaniasis está causada por especies de protozoos del género Leishmania que se transmiten a humanos y animales a través de la picadura de insectos pertenecientes a los géneros Phlebotomus y Lutzomyia. Las consecuencias en los seres humanos suelen ser úlceras cutáneas, especialmente graves las próximas a las mucosas, pero también puede afectar a órganos internos como el hígado y el bazo. "Venimos trabajando desde 1990 para desarrollar una vacuna y ahora estamos en una situación óptima para conseguirlo porque todos los datos que tenemos son satisfactorios", ha afirmado Carlos Alonso Bedate, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. "En perros ya está dando resultados espectaculares. En concreto, iniciamos hace un año un ensayo clínico con 750 perros en Francia y España y estamos esperando los resultados", explica.

Esta enfermedad contabiliza un millón de casos anuales en humanos, sobre todo en áreas tropicales, además de animales. En España fue endémica a comienzos del siglo XX y en la actualidad no afecta a las personas, pero sigue teniendo una alta incidencia en animales de la zona mediterránea. Los casos en humanos también han vuelto a aparecer cuando se trata de personas de proceden de zonas afectadas, ya que se trata de un problema "muy importante" en Brasil y Colombia. "No es tan grave como otras parasitosis, pero hay muchos casos de muerte por una variante denominada leishmaniasis visceral".

Carlos Alonso Bedate destaca que esta investigación podría servir de modelo para otras parasitosis. "Desde el punto de vista de desarrollo del producto ya estamos en una fase final, pero hay que pasar por aspectos reguladores, registros y controles. Si todo va bien, la tendremos en dos años", asegura. "La investigación que estamos haciendo es en perros, pero con infección experimental del parásito que reproduce la enfermedad. Aunque en campo no sabemos cuántas veces pica el mosquito al perro, puesto que se hace en campo abierto", comenta.

En cualquier caso, "la incidencia desde el punto de vista sanitario va a ser muy importante, es la primera vez que se desarrolla una vacuna no sólo ante la leishmaniasis, sino ante un protozoo de esta naturaleza. Además, está basada en criterios muy diferentes a los que se pensaba sobre cómo se podía desarrollar una vacuna de este tipo, así que estamos muy contentos, pero también nerviosos, porque el ensayo de campo es el definitivo", apunta el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, que trabaja en colaboración con investigadores de Cáceres y Granada.

Potencial terapéutico
Al comienzo de esta línea de investigación "nos preguntamos si era mejor desarrollar una vacuna o un fármaco, pero nos decidimos por lo primero porque creemos que es más eficaz para combatir la enfermedad", asegura. De hecho, "hay muchos tratamientos pero ninguno es eficaz contra la leishmaniasis visceral". Además, "tenemos algunos datos iniciales de que esta vacuna podría tener valor terapéutico combinada con fármacos que no son tan nocivos como los actuales, puesto que tienen efectos secundarios. Pensamos que la unión entre el fármaco y la inmunoterapia puede ser lo más efectivo", agrega el científico.


sábado, 17 de octubre de 2009

Constantes Fisiológocas y Signos Vitales en Perros y Gatos

Especie

Temp.
Rectal

Frec.
Resp.

Frec.
Card.

Gest.

Vol.
Urinario

Vol.
Fecal

Perro

38ºC-39,5ºC

20-22

100-130

56-68 días

20-100 ml/kg/día

0.25-1.5 kg/día

Gato

38,5ºC-39,3ºC

20-30

110-140

59-68 días

13-20 ml/kg/día

0.2-0.5 kg/día



Solo es una tabla orientativa, habrá que considerar variaciones individuales.

viernes, 16 de octubre de 2009

Los gatos tienen casi 4 veces más probabilidades de tener rabia que los perros

Un menor índice de animales vacunados y la propensión al vagabundeo podrian ser las causas

Por Lollie Campbell



En un informe nacional de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria, el número de gatos infectados por la rabia fue casi cuatro veces mayor que el número de perros infectados en los Estados Unidos en el 2008.
El informe sugiere que los gatos pueden ser más propensos a contraer rabia porque son menos vacunados que los perros y porque muchos vaguean al aire libre sin supervisión, más a menudo que los canes.
Los datos fueron recogidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y aparece en un nuevo resumen de información general publicado en línea por la Asociación Americana de Medicina Veterinaria antes del Día Mundial de la Rabia que se celebrará el próximo 28 de septiembre.
El informe también abarca la historia de la rabia y su prevalencia en todo el mundo, así como los signos clínicos, diagnóstico, tratamiento y protocolos de la eutanasia para los animales infectados y posiblemente infectados.
De acuerdo con el informe, la mayoría de las infecciones de la rabia - el 93% - se observa en los animales salvajes, pero la mayoría de la profilaxis post-exposición a la rabia en el ser humano es administrado por la exposición a los casos de gatos o perros afectados y posiblemente rabiosos.
Los investigadores también advierten que los perros importados pueden traer una amenaza de un resurgimiento de las variantes de rabia canina que aún no estén presentes en los Estados Unidos. Dan el ejemplo de un cachorro rabioso que llegó de la India en 2007, y un perro rabioso importado desde Irak en el 2008.
El estudio completo sobre "la vigilancia de la rabia en los Estados Unidos durante el año 2008" aparece en la edición del 15 de septiembre de la revista de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria.

Original de PV ARGOS

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Agresividad entre perros que no viven juntos


Miguel Ángel Signes nos explica las particularidades de esta conducta
Por Miguel Ángel Signes

La agresividad es una respuesta que cualquier ser vivo ofrece en situaciones que percibe como una amenaza o de ataque como consecuencia de un estímulo que lo desencadena. Se trata de una conducta de adaptación que, directa o indirectamente, beneficia al individuo.

Miguel ángel Signes Llopis es experto en problemas de comportamiento, modificación de conducta, Asesor y Terapeuta canino certificado por AEPE en el Curso Máster de Etología Canina Avanzada. Técnico en Terapia Asistida con Animales por la Fundación Bocalán. Trabaja en el área de Etología Clínica y de Terapias de la Asociación para el Estudio del Perro y su Entorno de la que es socio (www.aepe.net). Asociado de la Asociación Española de Terapias Asistidas con Animales y Naturaleza (www.aetana.es). Curso de Etología Clínica y Bienestar Animal impartido en la UEX. Presidente de la Asociación de Terapias y Actividades Asistidas con Animales de la Safor (www.ataaasafor.es). Autor de varios artículos sobre terapia asistida con animales. Colaborador de la revista Especies.

En este artículo quiero explicar desde el punto de vista de la Etología clínica qué es la agresividad entre perros que no viven juntos, su diagnóstico, diagnóstico diferencial, pronóstico y tratamiento.
Hay cuatro diagnósticos: intrasexual, por miedo, territorial y por protección de recurso (ver "Diagnóstico").


Aprendizaje de la agresividad

Sabemos que la agresividad en el perro doméstico no es hereditaria, a excepción dada del carácter miedo. Este carácter es el responsable de una agresividad muy peligrosa, cuando el perro “cree o entiende” que su supervivencia está en peligro.
La agresividad es una respuesta que cualquier ser vivo ofrece en situaciones que suponen una amenaza (o que son percibidas como tal) o ataque como consecuencia de un estímulo que lo desencadena (en este caso, otro perro o perra).
La conducta agresiva es una conducta de adaptación que, directa o indirectamente, beneficia al individuo. El acto agresivo en el perro doméstico es un comportamiento que la selección natural ha premiado y, por lo tanto, que ha evolucionando en pro de su supervivencia y reproducción. La agresividad no sólo se basa en morder, sino también cuando el perro gruñe o enseña los dientes.
Hay que tener presente que los perros -y todas las especies- cuando toman decisiones lo hacen a tenor de una relación de costes/beneficios. Si los costes son mayores que los beneficios, ese comportamiento no se llevará a cabo; si, por el contrario, los beneficios son mayores que los costes, esa conducta si se llevará a cabo... Los perros siempre están aprendiendo.
En los cuatro tipos de agresividad en los que nos encontramos, los perros están aprendiendo en esas ocasiones mediante el condicionamiento de evitación y escape, ya que en todas las situaciones en que se acerca otro perro son tomadas como aversivas (condicionamiento de escape con la aplicación de refuerzo negativo). Mediante la evitación, el animal aprende que puede interrumpir el estímulo aversivo y comienza a responder antes de que se presente el mismo, aprendiendo que las conductas agresivas son conductas de evitación muy efectivas. En este caso, aparte de establecerse rápidamente el condicionamiento de evitación, también se hace muy resistente a la extinción.
Por lo anterior, no es de extrañar, que de ahí aparezca la posterior apariencia de la llamada agresión “impredecible” y “no

Castigo de la agresividad

El castigo está contraindicado en el tratamiento de estos problemas, ya que por muy aversivo que sea, siempre lo será más el estímulo que desencadena la conducta agresiva en el animal.
Hay que tener presente que las conductas tensas o impredecibles, como el castigo, pueden exacerbar el problema intensificando los comportamientos agresivos. Es más, castigar al animal en presencia de otro perro puede reforzar la conducta agresiva –no suprimiéndola, sino intensificándola- por la asociación del animal con la experiencia aversiva (condicionamiento de escape y evitación).

Diagnóstico

Según Manteca (2003): “Como en cualquier otro problema de comportamiento, resulta necesario, en primer lugar, descartar posibles problemas orgánicos y realizar, por lo tanto, una exploración general y un examen neurológico de los animales. Además, es recomendable determinar los niveles plasmáticos de T4 y TSH para confirmar o descartar un posible problema de hipotiroidismo, pudiendo éste actuar como factor agravante de la agresividad”.
También la agresividad por miedo se puede confundir con la agresividad territorial y viceversa. Para llegar a un buen diagnóstico hay que ver los contextos en los que aparece, los perros a los que va dirigida y la postura del animal.

* La agresividad intrasexual se da frecuentemente en machos adultos, que ya han alcanzado la madurez sexual, y hacia otros machos adultos, ya que es una conducta sexualmente dimórfica, adoptando el animal una postura de agresividad.
Suele darse cuando los perros van atados con la correa ya que los mismos se ven incapacitados para tener una interacción más libre. También es más visible en razas pequeñas sobre todo hacia las grandes y esto es debido a las comunicaciones de intención. Este tipo de comunicación es deshonesta -el perro puede "ir de farol", te voy a atacar y voy a resistir mucho, cuando en realidad el perro no piensa resistir tanto-. Las señales deshonestas suelen utilizarlas normalmente los individuos menos fuertes e inseguros, ycomo han sido exitosas en el Canis familiaris han evolucionado: sólo lo que está en los genes produce adaptación.
* La agresividad por miedo se da indistintamente en machos y hembras de cualquier edad a causa de que el carácter miedo tiene una heredabilidad del 40-50%. También puede venir por una mala socialización o experiencia traumática que haya tenido el animal. La postura es de agresividad defensiva, aunque a veces no está tan clara, se dirige hacia algunos perros en concreto (de un tamaño, de un color...) o hacia todos, y puede ir acompañada de ladridos intensos.
Además, estos perros suelen evitar el contacto, retrocediendo, y pueden atacar en última instancia aunque no estén acorralados.
* La agresividad territorial puede ser más frecuente en machos, aunque se da en los dos sexos y es normalmente cuando otro perro intenta entrar o se acerca a su territorio. También se puede dar el caso de que un perro intente acercarse en la calle, ya que hay perros que llevan consigo su territorio, que sería una zona específica vigilada por el animal. La postura del animal es ofensiva. Un agravante de esta agresividad se puede comprobar en perros que viven permanentemente confinados en un lugar o si están siempre atados.
Hay que tener presente que el territorio es muy valioso para el animal ya que en el mismo se lleva a cabo el acceso a fuentes de recurso, se evita la depredación y se extienden sus genes.
* La agresividad por protección de recurso se suele dar cuando el perro protege a toda costa la comida, juguetes e incluso a la persona que es considerada como su propietario. La agresividad normalmente va dirigida hacia animales de ambos sexos y así como de diferentes edades: cachorros, jóvenes, adultos o geriátricos.
También podemos ver este tipo de agresividad en madres hacia sus cachorros, una vez destetados, protegiendo la comida o juguetes, aunque esto ya entraría dentro de la educación de la prole.


Tratamiento

En la agresividad intrasexual el tratamiento consiste en la castración del animal, además de unas sesiones de adiestramiento para ejercer un mayor control del perro durante el paseo. Según Mertens (2002): “Castrar a los machos se dice que reduce o resuelve la agresión hacia otros perros fuera del hogar en un 50-60% de los animales (Neilson et al., 1997)”, pero si hay un aprendizaje de la conducta pueden continuar las agresiones.
El tratamiento de estos cuatro tipos de agresividad se basa en reducir el estímulo que induce las conductas agresivas hasta tal punto que el animal no reaccione. Esto se consigue con el contracondicionamiento: buscamos que el perro efectúe una conducta durante el acercamiento de otro perro que sea incompatible con una respuesta de agresividad, disminuyendo por tanto ésta.
Esto se consigue mediante un programa de adiestramiento consistente en la desensibilización sistemática.
En el tratamiento es imprescindible el adiestramiento del perro a obediencia básica para poder tener un control absoluto del animal, de lo contrario fracasaremos.
Una vez tengamos al perro adiestrado en obediencia, debe exponerse al animal a las situaciones que desencadenan la agresividad. El propietario debe interrumpir los primeros síntomas de agresividad mediante una orden de bloqueo -comando "NO"- o respuesta incompatible -por ejemplo, la orden de "sentado"- y, una vez se haya interrumpido el comportamiento, inmediatamente hay que recompensar con comida, caricias o juego las respuestas no agresivas.
En el caso de la agresividad territorial, hay que empezar desde las zonas periféricas, donde la agresividad es menos intensa, hasta llegar al núcleo del territorio , zona en la que es más intensa.
En los ejercicios de modificación de conducta el perro deberá ir atado y llevará un bozal. También se puede utilizar un Halty.
Sería bueno estimular al perro tanto física como mentalmente. La estimulación física del animal mediante la realización de ejercicio aumenta los niveles de serotonina en sangre y lo relaja, a la vez que le permite desarrollar su conducta exploratoria, lo que le equilibra física y mentalmente. Para la estimulación mental del animal se pueden utilizar juguetes interactivos para que esté entretenido: los kongs u otros específicos, como los puzles de Nina Ottosson.
También sería muy importante llevar a cabo con el perro la inhibición de la mordida, para que así desarrolle una “boca blanda” y se eviten lesiones graves.

Pronóstico

El pronóstico depende de varios factores, pero los generales para todos los tipos de agresividad son los siguientes:

* La edad que tenga el animal. No es lo mismo que le pase a un cachorro o perro joven que a un perro que ya es adulto, que ya ha llegado a la fase de madurez sexual, es decir, ya ha fijado los patrones de comportamiento.
* La experiencia y aprendizaje que ha tenido el animal en este tipo de agresividad. Cuanto más aprendizaje y experiencia, peor pronóstico.
* La duración del problema. Cuanto más tiempo, peor pronóstico.
* La actitud del propietario en lo referente a la habilidad y la predisposición para trabajar con el perro.
* Si el perro ha sido adiestrado en obediencia básica, tiene mejor pronóstico.

Aparte de lo anterior, en la agresividad por miedo el pronóstico es variable y también depende de estos factores:

* Si es por la falta de contacto con otros perros durante el periodo sensible de socialización, tiene peor pronóstico.
* Si es por una causa traumática, tiene mejor pronóstico.
* La respuesta de animal al miedo. Hay que tener presente que tanto el miedo como el estrés dificultan el aprendizaje. Cuanto más intensa sea la respuesta peor pronóstico.

En la agresividad por protección de recurso, también es variable el pronóstico y depende del valor que tenga para el animal el recurso. Por ejemplo, si se trata de la comida puede que sea difícil de corregir.

Bibliografía

Horwitz, D. Mills, D. Heat, S. (2006): Manual de Comportamiento en Pequeños Animales. Ediciones S de la Edición Española.

Manteca, J. (2003): Etología Clínica Veterinaria del Perro y del Gato. Multimédica Ediciones Veterinarias. 3ª Edición.

O`Heare, J. (2007): Agresividad Canina. Kns Ediciones de la versión en castellano (3ª Edición Inglesa).

Este artículo es procedente y original de Portal Veterinaria ARGOS.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Fisioterapia para recuperar la movilidad de un perro con atrofia muscular secundaria a una compresión medular



El caso de Bruno
Por Maaike Vanhoutte



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Un Dobermann Pinscher diagnosticado de Wobbler con compresión medular C6-C7 y operado para corregir esta compresión, era incapaz ni siquiera de sostenerse en pie. Mediante un trabajo continuo de Fisioterapia, el animal se ha recuperado satisfactoriamente





Maaike Vanhoutte es belga y tiene 29 años. Hizo sus estudios universitarios de fisioterapia humana en Lovaina (Bélgica). Posteriormente, se especializó en fisioterapia para caballos y perros en Utrecht (Paises Bajos). Durante los tres últimos años se ha dedicado a la osteopatía equina y canina en Brighton (Reino Unido). Continúa formándose haciendo cursos en Europa cada año. Actualmente reside en Málaga, pero trata caballos y perros por toda Andalucía.





Bruno es un Dobermann Pinscher macho de 6 años. El día 13 de noviembre 2008, su dueño notaba que Bruno no quería bajarse del sofá después haber jugado con la pelota. La postura de su cabeza era muy baja. En tres días Bruno se quedó con tetraparesis. Sus patas traseras estaban más afectadas que las delanteras. Por un diagnosis erróneo y luego una infección del hígado por la medicación, el perro tardó un mes a ser referido a una clínica especializada.


Cristobal Frías, veterinario de la clínica veterinaria Lepanto (Sevilla), diagnosticó un Wobbler con compresión medular C6-C7, tipo estática, a través de mielografiía. El día 22 de diciembre 2008 le hicieron a Bruno una descompresión medular.La cirugía fue muy bien pero el pronóstico del perro era muy malo, porque durante el mes anterior a ser intervenido, sin tener la posibilidad de moverse, había desarrollado una atrofia grave en sus patas traseras, el dorso y también la pata delantera izquierda.





Situación al comienzo de la rehabilitación


El 26 de diciembre, empezamos la fisioterapia con Bruno. Siempre hemos trabajado con dos fisioterapeutas, así que Bruno tenía un programa de rehabilitación muy intensivo y completo. El primer día en que yo ví a Bruno, estaba tumbado a su lado derecho y a penas podía levantar la cabeza. Con un poco de ayuda, podía cambiar de posición hacía decúbito esternal. Los huesos de las patas traseras eran visibles por la atrofia. Tenía hipotonía grave y una contractura de los aductores y flexores digitales en las patas traseras. Su pata delantera izquierda mostraba una hipertonía con patrón espástico. La región cervicotorácica había desarrollado puntos de dolor por el esfuerzo que le costaba a Bruno levantar la cabeza e intentar erguirse. El tarso y las articulaciones del metatarso y las falanjes del lado derecho estaban bloqueados, igual que el T13-L1.


Cuando le poníamos de pie con ayuda de una grúa para personas, apoyaba con la pata delantera derecha. Mantenía la pata delantera izquierda flexionada, aunque a veces la situaba de manera normal. Sus patas traseras permanecían flexionadas y no mostraban ninguna actividad. En el examen neurológico, Bruno no tenía colocación visual, ni táctil con sus patas traseras. La percepción del dolor profundo estaba presente en las cuatro patas, pero muy débil en las traseras.





El protocolo de rehabilitación


La labor de rehabilitación de Bruno consistió en:




  • Movilizaciones pasivas para recuperar o mantener una movilidad normal en cada articulación.

  • Estiramientos en los aductores, tríceps y flexores digitales.

  • Masaje y luz infrarroja para aumentar la vascularización y tratar los puntos de dolor y relajar su pata delantera izquierda.

  • Electroterapia para recuperar el volumen muscular.

  • Ejercicios activos mediante la grúa, arneses, toallas y cintas para ayudar a los cambios de posición y para poner Bruno de pie. También fortalecimiento a través de los reflejos espinales y reacciones posturales. Siempre intentamos utilizar una pelota o un premio para motivar a Bruno.
    Hidroterapia tres veces a la semana en una bañera con agua caliente y luego en una piscina para poder ejercitar los músculos sin someter a las articulaciones a esfuerzo y para entrenar el patrón de movimiento con sus patas traseras, que necesitaba para poder andar otra vez.

  • Terapia sensorial con pelota, cepillo de dientes eléctrico u otros cepillos para mejorar la sensibilidad en las patas y el cuerpo
Evolución
Poco a poco, Bruno ha recuperado su inmovilidad. Con cuatro meses de rehabilitación, Bruno dio sus primeros pasos, un momento que su dueño ni siquiera podía imaginar...Después, Bruno aprendió subir y bajar las escaleras otra vez y trotar y galopar. A día de hoy, Bruno sigue mejorando. A veces, se cae cuando cambia de dirección o de velocidad. La hidroterapia le ayudará en tener más confianza y seguir recuperando su fuerza.




Este articulo proviene de Portal Veterinaria ARGOS.